
Hoy Nueva Rumasa solicitaba el pre concurso de acreedores para gran parte de las empresas que conforman el grupo, entre ellas Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa (Apis y Fruco), Quesería Menorquina y Rayo Vallecano.Ya hacía algunas semanas que Nueva Rumasa daba señales de alarma.
El pre concurso de acreedores, es un mecanismo que permite a la empresa abrir un periodo de “tranquilidad”, previa a la presentación del concurso, es decir los administradores cubren su responsabilidad, mientras tienen un plazo de 4 meses durante los cuales pueden negociar con los acreedores, antes de tener la obligación de presentar el concurso voluntario.
Las diez empresas del grupo Nueva Rumasa tienen una deuda bancaria de 700 millones de euros, con Banco Santander y Banesto a la cabeza de las entidades financieras y según declaraciones de los Ruiz Mateos no se plantearán quitas sino aplazamientos de deuda. Obviamente los cerca de más de 5.000 inversores que compraron pagarés o participaciones de la compañía, entrarán en la masa del futuro concurso.
Lo demás, pues suena a la música de siempre, y la verdad es que algunos casos parecen copias. Grupo mal gestionado, con deudas cruzadas entre empresas del grupo y flujos de caja para apoyar los negocios que no funcionan, pelota cada vez mas grande y huida hacia adelante, así que la situación se hace insostenible. Bastante parecido al caso Marsans. No le busquéis más explicaciones.
Las declaraciones de los Ruiz Mateos, de que aquí no habrá quita o antes me pego un tiro, culpa de la crisis orquestada por una mano negra con campaña de comunicación brutal, o estado de conversaciones muy avanzado con un misterioso inversor extranjero, suenan a deja vú y a un estilo empresarial que corresponde más bien a otra época.
Al menos, a diferencia de los de Marsans, se agradece que den la cara, y no interpongan un hombre de paja para afrontar la situación de crisis que vive la empresa.
A los tenedores de los pagarés colocados por Nueva Rumasa, simplemente les queda tener mucha fe, la misma que tuvieron al comprarlos.
Obviamente la situación es complicada para ellos y para todos los acreedores y trabajadores del grupo, sin embargo a diferencia de Marsans, al ser un grupo más industrial y no tanto de servicios es muy probable que si el proceso de concurso de acreedores se lleva bien y hay quitas razonables de deuda, gran parte de la actividad de las empresas que conforman Nueva Rumasa pueda ser salvada.